Sala Plenaria
Domingo 21 de Julio del 2002
Gran Auditorium




Domingo 21 de Julio de 2002

Sesión plenaria, en el Gran auditorio, 1800 lugares, con traducción simultánea en cinco idiomas.
Recepción 8h30
Les travaux commenceront à 9h30 heures précises.

9h30-10h30 ÉLUCIDATIONS DE LA CLINIQUE DE LA SEXUATION
Sex-ratio,
par Graciela Brodsky (EOL)
El objeto (a)sexuado,
par Miquel Bassols (ELP)

10h30-10h40 SUR LA NÉVROSE INFANTILE DANS LA CURE DE L’ADULTE
Sexualidad y síntoma : la luz del ángel,
par Gabriela D’Argentón (EOL)
La curiosidad infantil,
par Hilario Cid Vivas (ELP)

10h40-11h10 SUR LA SEXUALITÉ FÉMININE
Mort et résurrection de l’hystérique,
par Marie-Hélène Brousse (EEP)
Panic room,
par Philippe La Sagna (ECF)
Le sexe est un dire,
par Monica Torres (EOL)

11h10-11h50 CONTINGENCES DE LA VIE SEXUELLE DANS LA PSYCHOSE
par Lilia Mahjoub, Hervé Castanet, Jean-Pierre Deffieux, François Leguil, enseignants des Sections cliniques de Paris, Marseille et Bordeaux

11h50-12h15 DE FREUD À LACAN
La castration hétéroclite : la solution lacanienne,
par un cartel de l’EOL

12h15-12h45 SUR LE THÈME DE CHACUNE DES SIMULTANÉES
Lire ce qui passe,
par Mercedes de Francisco (Madrid), pour la FIBCF
Une question intéressante,
par Daniel Roy (Bordeaux), pour le Cereda
Savoir-faire et embarras du CIEN,
par Monique Kusnierek, pour le CIEN
Que reste-t-il des mystères de la sexualité ?,
par Sonia Chiriaco, pour Clip-M.
Inventer la place d’où le sujet construit sa norme propre,
par Philippe Lacadée (Bordeaux), pour le RI3
Drogue et l’Autre sexe : une logique du court-circuit,
par Jésus Santiago (Belo Horizonte), pour le Ty A

15h-16h DEUX RÉFÉRENCES DE JACQUES LACAN
Dante e l’amore,
par Antonio Di Ciaccia (SLP)
Les Précieuses : un discours au féminin ? En corps ou pas,
par Myriam Maître (Université de Rouen) et Herbert Wachsberger (ECF)

16h-16h30 LE CAS VIRGNIAWOLF
par Jacques Aubert (ECF)

16h30-17h LES FÉMINISTES ET FREUD
par Pierre-Gilles Guéguen (ECF)

17h-17h30 QUELS PARTIS PRENDRE ?
La place royale, de Pierre Corneille, extraits du film de Benoît Jacquot, mise en scène de Brigitte Jaques
avec Brigitte Jaques et François Regnault

17h-18h CONCLUSIONS
par Éric Laurent (ECF) et Alexandre Stevens (EEP)





Tierras incógnitas

Lacan se basa en el testimonio de las Preciosas y les rinde homenaje por el modelo que éstas le ofrecen, pero la lección que saca se reduce a veces, a ciertas aserciones de las que esperamos en vano la clave de las Preciosas. Inútil esperar de la “ruelle” lo que viene del diván, y que además deberá ser situado en los periodos de una enseñanza en la que las Preciosas retornan durante más de veinte años. Entre las dos posiciones de la crítica, una que afirma la existencia de una movimiento de Preciosas llevado adelante por ciertas individualidades, y la otra que rechaza creer en dicha posición, Lacan se incluye en la primera, en la eficacia del fenómeno precioso, en sus dimensiones histórica, política, social moral y literaria, al lado de Adam, o de Lathuillère, hoy en dia de Myriam Maître.

De ésta elección deriva otra, la de limitar dicho fenómeno al periodo entre 1654 y algo después de 1660, según la estimación más precisa : entre la salida de la Fronda, durante la Regencia de Ana de Austria, y antes del advenimiento del Rey-Sol.

¿Cuánta credibilidad podemos otorgar a los textos de los que disponemos? Ninguna de las mujeres de la época revindicó el título de Preciosa. Se quedaron “pegadas a las formas orales de la creación en la lengua, y su participación a las bellas-letras se separa de mala manera de las formas más generales de la sociabilidad mundana”, según explica por su parte Myriam Maître. Los críticos hacen mucho caso a la Preciosa del abad de Pure, pero las opiniones varían : la obra, no es más que un revoltijo de “ todo lo que se ha podido decir desde el Renacimiento, en por o en contra de la emancipación intelectual social y conyugal de las mujeres” , o es el reportaje atento de un alcobista convencido “que conoce muy de cerca los círculos preciosos.” Citemos, además, Clélie, Histoire romaine, la tercera de las cuatro novelas publicadas con el nombre de Georges de Scudéry, la única de la que estemos seguros que Magdalena, su hermana, es la autora y a la que los diez tomos en osmosis con los temas debatidos en las “ruelles,” han acompañado la época preciosa ; las Preciosas ridículas que tocaron a rebato las campanas de la fama de los círculos preciosos, pero que lograron admitir a Molière y a su compañía “entre aquellos de los que hablaban los periódicos” y finalmente, los Diccionarios de Somaize.

Amor primario, amor genital

Las Preciosas han contribuido, en uno de los primeros seminarios de Lacan, respecto a una tesis paradójica que hace que el objeto apropiado a la satisfacción sexual en una relación de amor genital, derive de una relación de objeto primaria cerrada sobre sí misma. La ternura, ese « plus » que da al vínculo genital su sello de amor verdadero, tendría igualmente un origen pregenital.

Pero, se exclama Lacan ¿en dónde se originan esos “espejismos del amor que envuelven el acto genital,” sino en una intersubjetividad que necesita al Otro, donde se modulan los sentimientos?

Apoyándose en sus argumentos, Lacan despliega la Carte de Tendre . Un mapa alegórico de moda en la época. El de Mlle. de Scudéry, aunque no fue el primero, sobrepasó a los demás. Ella lo inventó durante los seis meses de tiempo que acordó al joven y reciente académico Paul Pellisson, que la galanteaba -a ella que de por sí decían que era una belleza- para que saliendo de un lugar envidiable entre los « Amigos particulares », lograra conseguir un lugar entre los « Tendres amis», lo más cerca de su corazón. ¿Cuántos caminos desde Particulier hasta Tendre ? pregunta Pellisson apresurándose para dar en el blanco . Mlle de Scudéry le dibujó entonces el famoso mapa ; lo introducirá en su primer tomo de Clélie. El río Inclinatión conduce directamente a Tendre, pero hay otras causas de ternura por inclinación, y otras vías para alcanzarla. Ellas pasan por Tendre sur Inclination, Tendre sur Estime o Tendre sur Reconnoissance . Y ¿Porqué no pasear sin prisa, galantemente en Jolis Vers o en Billet doux ; o en Soumission y Petits soins ?.

No esperemos de Lacan un análisis psicológico de la novela de Mlle. de Scudéry. Sólo lo retienen los giros creados por “esa amable sociedad consagrada al perfeccionamiento del lenguaje.” El examina cuidadosamente Somaize retomándole “entre mil” la expresión - me falta la palabra- recogida de la boca del poeta Saint-Amand, y cuyo sintagma, retranscrito en la segunda presentación de su diccionario -Je sçay bien ce que je veux dire, mais le mot me manque- suena todavía tan nuevo que hay que traducir : Je ne puis m’expliquer comme je voudrois .

Estas invenciones de la conversación, en el contexto del Seminario, están medidas por el rasero propio a la función creadora de la palabra, pero también por el de sus tropiezos. “Existe una relación entre la Carte de Tendre y la psicología psicoanalítica”, considera Lacan, que se dirige hacia el olvido de palabras : Signorelli asedia la “ruelle”.

Amor físico, amor estático

En el tercer Seminario, Lacan subraya la importancia del movimiento de las Preciosas en la historia de la lengua, de las ideas, de las costumbres. Del hotel, no muy lejos del Louvre en el que la marquesa de Rambouillet hizo“el templo del gusto y el tribunal de las reputaciones literarias”, al hotel de la calle de Beauce en el Marais, donde Mlle de Scudéry oficiará con el nombre de Safo, hubo una continuación en la práctica llamada los salones, pero también una ruptura debida a la irrupción de un fenómeno sin precedente, que puso en primer plano la cuestión femenina. Madeleine de Scudéry fue uno de los ejes de dicha cuestión..

Paul Bénichou piensa poder definir el preciosismo no a nivel literario, aunque lo precioso es “apasionado de las bellas-letras,”sino según dos vertientes constitutivas de esta cuestión femenina : el dominio moral de los derechos del amor, propio a la filosofia de las Preciosas, y el dominio social de la mujer, que toca la condición femenina en el seno de la sociedad.

El preciosismo retomará las posiciones tradicionales de la literatura romanesca y cortesana, que Bénichou resume así : religión del amor, desaprobación del instinto natural, llamada a la inteligencia para sublimarla. De ahí las críticas opuestas hechas al preciosismo, tanto por ser un exceso de austeridad -las Preciosas, jansenistas del amor, se ha dicho- como de corrupción.

En el tercer seminario, Lacan recuerda de nuevo a Somaize y cita a Bary , aunque presta atención al “organismo del lenguaje” (que todavía no es la estructura), del que dice que hay que tener “el fichero lo más lleno posible” . Según esta nueva perspectiva, la falta de la palabra recibe otra explicación : si falta es que estaba ahí. La tesis freudiana del olvido se abandona, hasta ser en 1965 formalmente rechazada.

Los giros verbales preciosos están entonces comparados a los fenómenos verbales de la psicosis del Presidente Schreber considerada bajo la particularidad de la erotomanía divina. Lacan tira mano a la medievalista oposición entre teoria física y teoría estática del amor.

El psicótico, que ama a su delirio como a sí mismo (aquí, Lacan se conforma con Freud) no satisface el principio del amor estático, según Rousselot, que es el amar “de persona a persona”. No ha renunciado al amor a sí mismo : su forma de amar viene de la naturaleza (phusis). De todas formas, su relación con el Otro subsiste, pero es un Otro radicalmente heterogéneo que sólo puede captarse por el significante, concha vaciada de esta intersubjetividad donde se funda la palabra plena. No accede al amor estático “de pura dualidad”. Teniendo sólo relación con la forma de la palabra, ama con un amor muerto donde está abolido como sujeto.

Lacan construye una analogía entre este amor psicótico y la degradación del amor que observa, desde la forma cortesana hasta del amor romántico, pasando por l’Astrée, “où de faux bergers conduisant d’improbables moutons, dissertent à longueur de temps sur l’amour,” y por el amor precioso, que son etapas en la vía de esta “caída en lo irrisorio” de las formas de “enamorarse.”El vínculo del espectador con la imágen en la oscuridad de una sala oscura serà su máximo desperdicio.

El enamorado Schreber, arrastrando su alma asesinada por las vías abandonadas de la Carte de Tendre, en donde proliferan los pueblos sin vida de una “abundancia imaginaria de modos de seres,”se acerca con su manierismo verbal a la forma del lenguaje precioso y lo esclarece. La preciosidad se encuentra así despreciada : “ inscription de l’amour dans des mots sans importance,” decidirá Lacan años más tarde. Pero el contexto habrá cambiado.

Amor socrático, amor cortés

Así pues, la mujer vino al centro de la cuestión del amor ¿Cómo se separa su persona de la ganga de su función ? ¿Cómo adquiere su libertad ?

Lacan constata que, en la sociedad feudal, nada responde a una promoción de la mujer, ni a una liberación. El modelo cortés, que participa en un proceso de civilización de las costumbres ya en marcha, tendrá poco efecto sobre las relaciones entre los sexos y la mejora de la condición femenina. Y desde la jurisdicción de casuística amorosa de los cursos de amor hasta el arte social de la conversación que se apoya en la Carte de Tendre, la ganancia tendrá poca importancia.

Será dentro del contexto del “vasallaje instituido entre el amante-caballero y su Dama”y donde la fidelidad “se opone tanto al casamiento como a la “satisfacción” del amor,” que empieza a ejercitarse, subraya Lacan, la función del poeta cortés. Su ejercicio poético juega con los ideales de la Dama. Pero no existe ninguna posibilidad de cantar a la Dama sin el presupuesto de una barrera que la aísle.

Lacan se separa de las explicaciones tradicionales. Si existe un paralelismo entre una vía sublimadora y la ascensión de la Dama al zénith de la erótica occidental, es porque el poeta cortés ha llevado hasta la sublimación, “el lugar sabiamente construído mediante significantes refinados,” el vacío de la Cosa. Es una forma de introducir el objeto femenino por la puerta singular de la privación, de la inaccesibilidad.

El seminario sobre la transferencia recuerda por su parte el ocaso histórico del amor, tomado desde un nivel más elevado. La comparación de dos periodos tan alejados como el del Banquete , donde el problema del amor se formula con palabras de gran importancia, donde hablar de amor es hablar de teología, y el del siglo XVII, donde el amor ha tomado “ese aire de pastoral que atonta,”permite a Lacan refutar el paralelismo que hace Léon Robin, traductor del Banquete, entre una parte del elogio por Agathon del Amor (cuyos Bien-estar, Delicadeza, Languidez, Agasajos, Ardores, Passión , son “abstracciones realizadas” según Robin) y la Carte de Tendre.

Lo que aporta este seminario es el acento puesto en el cambio socrático de la función del deseante. Al responder al discurso de Agathon, Sócrates introducirá “la función de la falta como constitutiva de la relación de amor.”

Amor galante, eros precioso

Las Preciosas reaparecen al final de « Ideas directivas para un Congreso sobre la sexualidad femenina ». Su movimiento, reafirmado como tal, se presenta como el vehículo de un eros homosexual. Aquí está la dificultad. Respecto a “los salientes de lo vivido más común”, indicadores en la clínica, para Lacan, de la posición del sexo en cuanto al objeto ¿Acaso encontramos alguna confirmación de ésto en las preciosas?

Los argumentos no faltarían en la historia de las Preciosas para defender la tesis de un safismo tolerado por las buenas costumbres. La homosexualidad habría protegido incluso el territorio “ ferozmente masculino” de la “docta amistad” de las intrusiones femeninas. Pero este eros homosexual en femenino no puede confundirse con la “visibilidad amorosa” de una pareja femenina admitida en la ciudad y todavía menos con la designación de una práctica extendida.

La inclinación homosexual del deseo femenino en las Preciosas debería aprehenderse dentro de una corriente clínica centrada en « la parte femenina en juego en la relación genital ».

1.- Lacan señala la posición clave del falo en el desarrollo libidinal de la mujer, pero revisa sus coordenadas : a) la mujer sólo accede al Otro que ella es para sí misma a través del hombre, b) esta mediación fálica no absorve toda la corriente pulsional : no todo de la feminidad pasa por el ojo de la aguja.

2.- La homosexualidad femenina se propone como la mejor vía para esclarecer «el acceso que lleva de la sexualidad femenina al propio deseo».Y puesto que la referencia fálica se mantiene, comprendemos la pregunta de Lacan : ¿qué “otro destino” al deseo de preservar el falo materno sino el fetichismo, el cual queda en el campo de la perversión masculina?

3.- La joven homosexual del caso de Freud había elegido, como un desafío, sacar a flote al padre mostrándole, en una relación de amor cortés, que se podía dar lo que no se tenía. No por éso la homosexual renuncia a su sexo, pues manifiesta su interés supremo por la feminidad.

¿ En qué ha quedado el eros de las Preciosas ?

Desde el lirismo vehemente de la Haranga de Safo a Erinne :

Mettez-vos en état de soutenir (…)la gloire de notre sexe, faites avouer, à nos communs ennemis [les hommes], qu’il nous est aussi facile de vaincre, par la force de notre esprit que par la beauté de nos yeux(…), faites voir, à toute la terre(…)que vous seule aviez l’avantage d’avoir rétabli la gloire de toutes les femmes.

hasta las conversaciones que invaden la Clélie, « otro rostro de mujer », otro rostro apareció. En lo sucesivo, Mademoiselle de Scudéry está en terreno conquistado. El reparto está hecho. El discurso precioso exhalta la feminidad, pero mantiene a raya tanto al galante como a la coqueta .

La preciosa no quiere al hombre galante que mezcla

… au respect d’un berger,
l’impatience d’un satyre
.

O por decirlo subiendo el tono, que admite los gozos del amor -excluyendo el libertinaje- entre los « refinamientos de la civilización ». El « macho de la preciosa » está al unísono de la asamblea, con algunos deslices más o menos, regañados severamente, lo cual hace indispensable su presencia.

Con la misma firmeza, la preciosa rechaza la mascarada femenina, su panoplia, sus artificios : belleza aderezada, pudibundez, torneo contra otra mujer para «quitarle su Amante», manierismo de la falsa o ridícula preciosidad están severamente condenados.

No es la crítica del casamiento la que permitirá definir una « mentalidad preciosa específica », sino la tendre amitié, ese Amour de Tendresse, cuya invención se le atribuyó a Mlle. de Scudéry.

1. Amistad que, lejos de haber roto su lazo con el amor, es lo que del amor se da cuando se niega a satisfacer el deseo. La tierna amistad es la quintaesencia del amor.

…je soustiens que la plus grande et la plus indubitable marque d’une grande passion, est de voir un amant que malgré tous ses supplices, reçoit avec plaisir le plus petit témoignange d’amitié que sa maîtresse luy puisse donner.

2. Amistad tanto en masculino como en femenino como se puede leer en una breve correspondencia de Mlle de Scudéry con Mlle. Descartes, que desea ardientemente encontrarla. Sapho responde :

Je connois tout le prix de votre voix. Je voudrois bien que vous connussiez de même celui de mon amitié : car en un mot, Mademoisselle, je ne suis aimable que parce que je sais aimer mes amies d’une manière tendre et désintérésée, qui me distingue de beaucoup d’autres.

Después de asegurarse de que su interlocutora no había tenido nunca amante, le pide su corazón :

Ne le refusez pas à ma tendre amitié,
Qui vaut mieux que l’amour de plus de la moitié.

Mlle. Descartes se muestra solícita :

On ne peut refuser un cœur
Que l’illustre Sapho demande.

Luego se desengaña :

Il semble que vous ne m’ayez sauvée des écueils de l’amour,
Que pour me faire périr dans ceux de l’amitié.

Y exhala su queja en un último dístico :

Vous me faites aimer, et j’aurai la douleur
De ne voir jamais ce que j’aime.

3. Amistad que no liga el semejante al semejante. Un vínculo social diferente al que cimentan las comunidades masculinas se encuentra manos a la obra en esos círculos femeninos que se reúnen en las conversaciones. Si nos fiamos de los intercambios de los protagonistas de la Clélie y de los que proporciona el abad de Pure, los discursos se desarrollan con una extrema fantasía, por azar, a pesar del tema propuesto en la salida de cada nuevo encuentro. Las preciosas sí tienen que dar cuenta cada una a su manera, con el esfuerzo por bien-decir, una por una, sin esperar el consenso. Este conjunto de particularidades, sólo obtiene su cohesión gracias a ese más allá que hace su pasión y su misterio para cada una de las preciosas : esta feminidad para la cual ellas inventan un nuevo arte de amar.

Aquí se encuentra esta especie de paradoja subrayada por Lacan : este enriquecimiento continuo de la información en una esfera tan poco organizada excede su disipación y resiste a la entropía. Mientras tanto el vínculo homogeneizante de las comunidades homosexuales masculinas, en aparencia muy estructuradas pero poco consumidoras y productoras de información, aumenta la entropía y las conduce a la degradación comunitaria.

La entropía, se entiende aquí como dentro del cuadro de una teoría de la información, ( y no de la teoría de la termodinámica) donde la información de la que se trata no es cualitativa (los contenidos de la información), sino cuantitativa (los elementos informativos).

Enfin, al celo en favor de la tierna amistad, se debe añadir además el interés de las Preciosas por la reforma del lenguaje. Myriam Maître nos recuerda los caracteres : jerga, galimatías, (algarabía), neologismos, substantivaciones ; reforma de la ortografía ; supresión de las sílabas sucias, evitación de palabras obscenas . Este aspecto de su tesis será retomado más tarde.

Error común y discurso sexual

El fenómeno de las Preciosas es evocado de nuevo en la apertura del Seminario « …ou pire », respecto a la homosexualidad femenina. Diez años después, Lacan se introduce en la formulación lógica del No-Todo y en los efectos de la inscripción imposible de la relación sexual en el humano. Sin dejar de recordarnos la importancia de sus « Ideas directivas… » de 1960.

Se vuelve a estudiar la cuestión de la homosexualidad femenina a partir de un nuevo enfoque de la diferencia entre los sexos y del error que ésta implica. Este error común que hace pasar engañosamente el significante fálico, significante de la distinción entre los sexos, inscrito en el lenguje, al órgano como encarnación en lo real de esta distinción. Es una naturalización de la distinción por el lenguaje. El error además, es respecto al goce -supuesto ser un goce « instrumental »- y mantiene un discurso sexual sobre el aparejamiento de los sexos.

Ahí donde el neurótico , cuando capta que el órgano sólo es un instrumento entronizado por el significante, tiene la ocasión de escapar del error común, de salir del discurso sexual y de entrar en el discurso analítico ; ahí donde el transexualista, para escapar al error común y al discurso sexual que éste tapa , quiere sacarse el órgano ; ahí la homosexual, pegada al error común que funda engañosamente la distinción de los sexos en el órgano como referencia natural, ataca al significante que ella no quiere.

De este modo proceden las Preciosas por su «exceso en las palabras del amor», pero no sin rechazar algunas de ellas- y Lacan, al jugar con la consonancia del Ecce Homo, símbolo crístico con vocación de fetiche, comenta : « Ellas no se arriesgan a tomar el falo por un significante».

Ahí es cuando entra en juego, la Armanda de las Femmes savantes, sabia y prudente, personaje de Molière propio a su estilo, pero a la que Lacan convirtió en preciosa defendiendo la libertad de las mujeres. Su « Fi ! vous dis-je » es una apuesta por el Falo, el significante « sin par » como lo llamó una vez Lacan, y del que ella dice querer romper en su letra para llegar al final del último término.

La tesis de Myriam Maître respecto a la preocupación de las Preciosas por depurar el lenguaje vale la pena citarla aquí. Pues ésta la aproxima a una investigación de pureza basada en una « representación cratiliana del lenguaje » : golpeando la palabra, la preciosa creería poder llegar al final de la cosa. Esta concepción realista de la « corporeidad del lenguaje » será fundadora del « proyecto ético » de construir una lengua que honorifique el decoro. Una lengua, en todo caso, que vuelva desahogado el discurso del amor, como lo señala Lacan respecto a la homosexual.

Más allá de las columnas de Hercules

La « nebulosa de las Preciosas » deja huella de una etapa de la historia del amor en Occidente. Son representativas de una « filosofía del amor » (Benichou), donde reivindicación femenina y reforma del lenguaje convergen en una exigencia de bien decir al servicio de un eros homosexual en femenino. Lacan, que no cita al abad de Pure, ni a Mlle. de Scudéry y que ni siquiera aisla a la Preciosa como tipo, eleva el ejemplo de Armanda (un personaje que debe más a Molière que a la Historia) a la dignidad de un paradigma intemporal.

El misterio de las “ruelles”, aunque fuere el de la feminidad ¿sería acaso desvelado ? Volvamos a la Carte de Tendre.

Clélie- es decir Mlle de Scudéry -explica :

Aussi cette sage Fille voulant faire connoistre sur cette Carte, qu’elle n’avoit jamais eu d’amour, & qu’elle n’auroit jamais dans le cœur que de la tendresse, fait que la Rivière d’Inclination se jette dans une Mer qu’on appelle la Mer dangeureuse ; parce qu’il est assez dangeureux à une Femme, d’aller un peu au-delà des dernières Bornes de l’amitié ; & elle fait ensuite qu’au delà de cette Mer, c’est ce que nous appellons Terres Inconnuës, parce qu’en effet nous ne sçavons point ce qu’il y a, & que nous ne croyons pas que personne ait esté plus loin qu’Hercule…

Nosotros no podríamos prestar a Mlle. de Scudéry una visión tan limitada como la de su comentarista, cuando escribe que : « Clélie, en bonne méditarranéenne, n’imagine rien au delà des colonnes d’Hercule, et le parfait amour, pour elle disparaît dans les brumes atlantiques. »

Ella imagina, todo lo contrario.

Herbert Wachsberger



Les Precieuses, eléments de bibliographie

Sur le caractère historique du phénomène précieux :
(1654-1661 pour une périodisation étroite, 1643-circa 1750 pour une périodisation large)

ADAM (Antoine), « La préciosité », Paris, CAIEF, n° 1, 1951, p. 35-47. Le premier pas vers une approche historique de la préciosité. Pour l’essentiel, repris dans Histoire de la littérature française au XVIIe siècle, 1957, rééd. Albin Michel, coll. « Bibliothèque de l’Evolution de l’Humanité », 1997, 3 vol., tome II L’époque de Pascal.

DUCHÊNE (Roger), Les précieuses, ou comment l’esprit vint aux femmes, Paris, Fayard, 2001. Enquête chronologique sur la naissance d’un mythe ambigu et d’une supercherie littéraire, dont Molière fut le principal acteur. Suivi des principaux textes concernant les précieuses, de Somaize en particulier.

LATHUILLERE (Roger), La Préciosité. Etude historique et linguistique, Genève, Droz, 1969. Première partie d’une thèse qui situe le phénomène précieux dans le temps et dans l’espace, et le définit comme l’interaction de phénomènes moraux, sociaux, linguistiques et littéraires.

MAÎTRE (Myriam), Les précieuses. Naissance des femmes de lettres en France au XVIIe siècle, Paris, H. Champion, 1999. Enquête historique sur celles que, de façon souvent très ambiguë, on nomma précieuses : dernières Dames et premières femmes de lettres, pour la plupart attachées à l’idéal d’un façonnage de l’élan passionnel par la conversation, au moment où naît la « littérature ».

TIMMERMANS (Linda), L’accès des femmes à la culture (1598-1715), Paris, H. Champion, 1993. Thèse très complète sur le débat d’idées que suscite la culture féminine. Pages 104-122 consacrées à la préciosité, et passim.

Sur l’amour, le tendre

DAUMAS (Maurice), La tendresse amoureuse, XVI-XVIIIe siècles, Paris, Perrin, 1996, coll. « Pluriel » 1997.

FILTEAU (C.), « Le Pays de Tendre : l’enjeu d’une carte », Littérature n° 36, 1979, p. 37-60. Analyse très ingénieuse de la topographie précieuse à la lumière des traités de cartographie et d’anatomie.

PELOUS (Jean-Michel), Amour précieux, amour galant (1654-1675), Essai sur la représentation de l’amour dans la littérature et la société mondaines, Paris, Klincksieck, 1980. Montre comment la « subversion galante » vient à bout de « l’orthodoxie tendre », au tournant du siècle.

Sur le « parler précieux »

BRUNOT (Ferdinand), Histoire de la langue française des origines à nos jours, tome III : la formation de la langue classique (1933), rééd. avec une bibliographie par Roger Lethuillère, Paris, A. Colin, 1966, Ière partie, « La Préciosité » p. 66-74.

DENIS (Delphine), « Ce que ‘parler prétieux’ veut dire : les enseignements d’une fiction linguistique au XVIIe siècle », L’Information grammaticale n° 78, Paris, juin 1998, p. 53-58.

LATHUILLERE (Roger), « La langue des précieux », Travaux de Linguistique et de  Littérature, XXV, 1, Paris, 1987, p. 243-269.

A dix ans de distance, ces deux articles proposent deux lectures contrastées du langage précieux, selon qu’on le pense attesté ou au contraire forgé. Le débat reste ouvert, notamment à propos de l’influence de Guez de Balzac (si l’on n’a peut-être pas « parlé précieux », il semble bien qu’on ait « parlé Balzac », ou failli le faire).

Approches inspirées de la psychologie et de la psychanalyse

BENICHOU (Paul), Morales du Grand Siècle, Paris, Gallimard, 1948. Sur la « névrose précieuse », « antinomie du bonheur et de la dignité » (p. 326-328 en coll. « Idées »), voir le chapitre consacré à Molière.

HEPP (Noémi), « A propos de la Clélie : mélancolie et perfection féminine », Mélanges offerts à Georges Couton, P.U. de Lyon, 1981, p. 161-168.

MORLET-CHANTALAT (Chantal), La Clélie de Mademoiselle de Scudéry. De l’épopée à la gazette : un discours féminin de la gloire, Paris, H. Champion, 1994. L’opposition entre « mélancoliques » et « enjouées » structure l’esthétique scudérienne en même temps que sa « morale du monde ».

SELLIER (Philippe), « La névrose précieuse : une nouvelle Pléiade ? », Présences féminines. Littérature et société au XVIIe siècle français, Actes de London, « Biblio 17 », Paris/ Seattle/ Tübingen, 1987, p. 95-125.

Quelques textes accessibles

DESHOULIERES (Antoinette Du Ligier de La Garde, dame), Poésies, 1688, très nombreuses rééditions jusqu’au début du XXe siècle.

LAFAYETTE (Marie-Madeleine Pioche de La Vergne, comtesse de), Œuvres complètes, éd. R. Duchêne, Paris, François Bourin, 1990. Romans, nouvelles, ainsi que la correspondance d’après l’éd. de Beaunier.

LAMBERT (Anne-Thérèse de Marguenat de Courcelles, marquise de), Œuvres, éd. R. Granderoute, Paris, Champion, 1990. Amie de Fontenelle, elle regrette « le précieux » de l’hôtel de Rambouillet et continue de promouvoir au début du XVIIIe siècle ce qu’elle appelle une « métaphysique d’amour », qui perfectionne les âmes bien nées.

MOLIERE,

- Les Précieuses ridicules. L’édition de référence reste celle de Micheline Cuénin, Genève/Paris, Droz/Minard, 1973, avec des documents et un « lexique du vocabulaire précieux » contestable mais très intéressant. Bonne édition aussi en Livre de Poche par Claude Bourqui, 1999.

- Les femmes savantes, éd. Cl. Bourqui, Le Livre de Poche, 1999.

SCUDERY (Madeleine de),

- Clélie, histoire romaine, première partie 1654, éd. critique par Chantal Morlet-Chantalat, Paris, H. Champion, 2001.

- Célinte, nouvelle première, 1661, éd. par A. Niderst, Paris, Nizet, 1979.

RATHERY et BOUTRON, Mademoiselle de Scudéry. Sa vie et sa correspondance, avec un choix de ses poésies, Paris, 1873, Genève, Slatkine Reprints, 1971.

SOMAIZE (Antoine Baudeau de), Le Grand Dictionnaire des Pretieuses, éd. Ch. L Livet, Paris, Jannet, 1856, 2 vol. Voir, plus accessible mais sans annotation, l’éd. donnée par R. Duchêne dans Les Précieuses, Fayard, 2001.

PURE (abbé Michel de), La Pretieuse ou le mystère des ruelles, dédiée à telle qui n’y pense pas, Paris, 1656-1658, éd. E. Magne, Paris, Droz, STFM, 1938-1939, 2 vol.

SABLE (marquise de), Maximes, in Moralistes du XVIIe siècle, éd. J. Lafond, Paris, R. Laffont, coll. « Bouquins », 1992.